martes, 7 de abril de 2015

Tema XII. La novela desde 1975 a finales del siglo XX

En los últimos años de la década de los setenta, acontecen profundos cambios que marcan el desarrollo de la reciente historia de nuestro país. La muerte de Franco y de su régimen y la transición a la democracia trajeron consigo el restablecimiento de la libertad, la vuelta de los exiliados, la legalización de los partidos y sindicatos, la aprobación de una nueva Constitución y la llegada al poder del PSOE en 1982 y, con éste, la modernización social y económica de España y la definitiva y anhelada apertura a Europa y al mundo. Todo ello repercute positivamente en la creación literaria, alejada ya de las ataduras de la censura. Junto a los cambios políticos, surgen los sociales. La visión del mundo se hace más escéptica y se tiende a un mayor individualismo, el consumo y el hedonismo.

La producción novelística se intensifica, dejando de responder a rasgos comunes y surgiendo una gran variedad de modelos y temáticas. No obstante, observamos características frecuentes: vuelve el interés por la historia y se retorna a la subjetividad; el relato adquiere un argumento trabado y lógico, centrado en la narración lineal de los hechos; los temas se ciñen a los problemas individuales; y la trama se impregna de intriga en aras del deleite del lector.

En los ochenta conviven en España varias generaciones: la del 36, con Torrente Ballester, Cela y Delibes; la de los 50, representada por Juan y Luis Goytisolo, Juan Benet, Carmen Martín Gaite y Juan Marsé; la Generación del 68, con Vázquez Montalbán, Millás y Eduardo Mendoza; y, finalmente, la promoción de los 80, con autores hoy consagrados como Antonio Muñoz Molina, Julio Llamazares, Arturo Pérez Reverte, Rosa Montero y Almudena Grandes.

La coexistencia de escritores de varias generaciones y la plena libertad creadora conlleva el cultivo de un heterogéneo abanico de tendencias narrativas. Una de las que indican el camino de la modernidad es la metanovela, en la que se relata un suceso y su proceso de creación. En este ámbito, son representativos José María Merino (La orilla oscura) y Juan José Millás (El desorden de tu nombre).

Otra de las tendencias es la novela lírica, que centra el interés en el texto y la calidad formal. Aquí se sitúan Francisco Umbral (Mortal y rosa) y Julio Llamazares (La lluvia amarilla). El relato de aprendizaje cobra importancia, así como las memorias y la autobiografía. Todo ello observable en Todas las almas y Corazón tan blanco, de Javier Marías. Un lugar especial lo ocupa Los santos inocentes, de Miguel Delibes, donde se denuncia la injusticia social, el analfabetismo y la sumisión, basada en el vasallaje.

Y una de las tendencias que más contribuyó a la recuperación de la narrativa en los años 80 fue la novela histórica. Plantea el recuerdo de hechos pasados desde distintos puntos de vista: la visión imaginaria, la proyección real del pasado o el aprovechamiento de la historia con el fin de indagar en ella. Destaca Miguel Delibes, con El hereje.

El siglo XIX, por su agitada historia, es el marco preferido de muchas novelas (El maestro de esgrima, de Pérez Reverte); y también el siglo XX, sobre todo la primera mitad. Ejemplo de ello es La verdad sobre el caso Savolta, de Eduardo Mendoza, quien combina técnicas de la novela histórica y policiaca para reflejar con realismo el clima de gran tensión social de los años 20 en Barcelona, donde se enfrentaba el anarquismo obrero con el pistolerismo patronal. Asimismo, destaca por El misterio de la cripta embrujada.

En los últimos años, son frecuentes las novelas históricas contextualizadas en la Guerra Civil y la interminable posguerra, como Soldados de Salamina, de Javier Cercas; La voz dormida, de Dulce Chacón; Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez; La lengua de las mariposas, de Manuel Rivas; y Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes.

En lo concerniente a la novela de intriga, es Manuel Vázquez Montalbán el autor más representativo, por sus novelas negras protagonizadas por el detective Pepe Carvalho (Asesinato en el comité central), en las que realiza una acertada crónica social y política de España. Otro de los autores consagrados en este ámbito es el académico Antonio Muñoz Molina, cuyas obras se basan en intrigantes tramas (Invierno en Lisboa y Plenilunio).

Reputados novelistas han sido hasta finales del siglo XX y en la inmediata actualidad muchos de ellos. Destacan:

José Luis Sampedro, economista y humanista, símbolo del compromiso intelectual y ciudadano, era miembro de la RAE y prestigioso ensayista. Destaca por La sonrisa etrusca y La vieja sirena.

Francisco Umbral, periodista y ensayista, destacó por la gran creatividad expresiva y una peculiar sintaxis narrativa, junto a la gran carga irónica de sus relatos. De su extensa producción, cabe citar Memorias de un niño de derechas y Las señoritas de Avignon.

Juan José Millás, escritor y columnista periodístico, es uno de los actuales referentes de la narrativa española. Como novelista, centra su interés en la psicología de los personajes y el análisis de sus emociones. Entre sus obras, destacan Papel mojado, El mundo y La mujer loca.

Javier Marías, escritor y académico, ha sido galardonado con numerosos premios internacionales. Su narrativa se inició bajo la influencia de la cultura de masas, del cine y de la novela negra. Destaca por las novelas de personajes, en la que recurre a un narrador protagonista y mezcla el relato con la reflexión. Sus principales obras son Todas las almas, Corazón tan blanco y la trilogía Tu rostro mañana.

El académico Arturo Pérez Reverte, antiguo periodista de guerra, se incorpora al mundo de la novela, centrando sus gustos formales en el dinamismo de la estructura narrativa y en la aventura y la acción. Sus relatos suelen enmarcarse en épocas históricas, de los que destaca La tabla de Flandes, La carta esférica y la serie del Capitán Alatriste.

Luis Mateo Díez resalta por la trilogía El reino de Celama y otras novelas como La fuente de la edad y Camino de perdición. Soledad Puértolas se dio a conocer con El bandido doblemente armado, novela en la se observa un estilo plagado de sencillez y melancolía, como en Todos mienten y Queda la noche.
Otros muchos autores engrosan la amplísima cosecha de los últimos tiempos. Rosa Montero, con Te trataré como a una reina; Almudena Grandes, con El corazón helado; Julio Llamazares, con El río del olvido; Manuel Vicent, con Tranvía a la Malvarrosa; y Félix de Azúa, con Demasiadas preguntas.



miércoles, 4 de marzo de 2015

Visita guiada a la Residencia de Estudiantes

En el marco de la conmemoración del centenario de la muerte de Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza y referente pedagógico e intelectual de España, y como complemento indispensable para la formación cultural y literaria de los alumnos de 2 º de Bachillerato, el próximo lunes 16 de marzo se llevará a cabo una visita guiada al complejo y los jardines de la Residencia de Estudiantes. 

El 1 de octubre de 1910 abrió sus puertas la Residencia de Estudiantes, creada por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), organismo público presidido por Ramón y Cajal; e inspirada por la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fundada por Francisco Giner de los Ríos, ente otros catedráticos expulsados de la universidad. Bajo la dirección de Alberto Jiménez Fraud, la Residencia llegaría a convertirse, en palabras de Julio Caro Baroja, en el «primer centro cultural de España en dos decenios». Conocida por ser la casa en la que vivieron y se hicieron amigos Dalí, Lorca y Buñuel, o por ser el lugar en el que expusieron sus teorías Einstein, Curie o Le Corbusier, el éxito del proyecto de la Residencia se debió a su forma de entender la educación como un proceso integral y activo. El peculiar ambiente que caracterizó a la Residencia, el talento de sus principales protagonistas y, sobre todo, el proyecto intelectual y moral que la sustentaba lograron que entre 1910 y 1939 la Residencia fuera uno de los principales núcleos de modernización científica y educativa de España.

Tanto la Junta como la Residencia fueron inspiradas por Francisco Giner de los Ríos y sus colaboradores en la Institución Libre de Enseñanza, una organización privada que perseguía la modernización de la sociedad española a través de la educación. A partir de 1915 la Residencia se trasladó a su sede definitiva, cinco edificios entre jardines que fueron construidos siguiendo las pautas de la arquitectura funcional en la que Juan Ramón Jiménez bautizó como Colina de los Chopos. En 1933 se suma a este complejo educativo un auditorio y biblioteca.

Desde sus inicios, en la Residencia se generó un ambiente propicio al trabajo, la creatividad y la búsqueda de la excelencia, pero también a la alegría, la diversión, el ingenio y, muy especialmente, al diálogo entre las diferentes procedencias, edades y dedicaciones profesionales. Este ambiente favorecía la tolerancia y la educación integral de sus estudiantes, fortaleciendo la convivencia entre las diferentes disciplinas.

Las ciencias, el pensamiento, la música, las artes escénicas, la arquitectura, las artes plásticas y la poesía formaban parte de la vida cotidiana de la Residencia. Junto a cursos, conferencias o trabajos de laboratorio, se organizan excursiones, visitas a museos, viajes a ciudades de interés artístico o la práctica de deportes como el tenis, el fútbol, el alpinismo, el esquí, el atletismo, el rugby o el hockey , tanto en su grupo masculino como en su grupo femenino.


Maestros como Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Ortega y Gasset, Menéndez Pidal, Blas Cabrera, Eugenio d’Ors y, especialmente, los que fueron residentes durante muchos años: Ángel Llorca, Ricardo de Orueta y José Moreno Villa, orientaban a los residentes en un régimen informal de tutorías, similar al de las universidades anglosajonas. Los laboratorios de la Residencia facilitaban a los estudiantes el acceso a la investigación de la mano de científicos tan destacados como Pío del Río-Hortega, Juan Negrín, Gonzalo Rodríguez Lafora o Antonio Madinaveitia. En ellos, por ejemplo, se formaron y trabajaron el futuro premio Nobel Severo Ochoa, el médico Francisco Grande Covián o los físicos Miguel Catalán y Salvador Velayos.

Aún más conocido es el núcleo de artistas que se congregó en la Residencia, aglutinado por una figura singular como José («Pepín») Bello: Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Su obra posterior, y la de muchos de sus contemporáneos, lleva la marca de su convivencia durante aquellos años y del ambiente de ebullición creativa que la Residencia generó.

La Residencia fue pionera en fomentar el acceso de las mujeres a los estudios superiores. En 1915 comienza su actividad el grupo femenino, bajo la dirección de María de Maeztu. Fueron residentes destacadas de la Residencia de Señoritas Victoria Kent, Josefina Carabias o la científica Felisa Martín Bravo, y formaron parte de su profesorado María Goyri, María Zambrano o Maruja Mallo. La Residencia, reconocida internacionalmente como el primer centro cultural de la España de entreguerras, organizó numerosas conferencias, conciertos y actividades de todo tipo y fue una ventana abierta a las novedades intelectuales, artísticas y científicas desarrolladas fuera de nuestras fronteras. En ella relató Howard Carter el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon o explicó Albert Einstein la teoría de la relatividad. Del éxito del proyecto da idea el que cuatro de los siete españoles galardonados con el premio Nobel nacidos antes de 1936 estuvieron vinculados a la Residencia de Estudiantes: Cajal, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez y Vicente Aleixandre.

Tras la salida al exilio de su director y la evacuación de sus últimos habitantes, en 1937 la Residencia se convierte en Hospital de Carabineros durante el resto de la contienda. En marzo de 1939 Madrid es tomado por el ejército franquista. Fuerzas de Aviación ocupan la Residencia e instalan en ella un comedor para los oficiales de tropa. Se crea el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, al que se transfieren los antiguos edificios y el patrimonio de la JAE. En los años siguientes se transformó por completo la Colina de los Chopos: el Pabellón Central y los Pabellones Gemelos de la Residencia pasaron a ser residencia de investigadores del recién creado CSIC y su Auditórium fue convertido en la iglesia del Espíritu Santo. En 1986 la Residencia inicia una nueva etapa recuperando su nombre y su tradición. Desde entonces ha vuelto a ser un lugar de encuentro y de diálogo entre las ciencias y las artes, de reflexión crítica en torno a las corrientes de pensamiento y creación de la cultura contemporánea y de debate internacional vinculado a la creatividad y la innovación.

En la actualidad, en sus rehabilitados edificios se alojan anualmente más de 3.000 investigadores y creadores procedentes de todos los países del mundo, además de un grupo de jóvenes  que disfrutan de su programa de becas; se celebran exposiciones, lecturas de poesía, conciertos, conferencias y congresos; su Centro de Documentación atesora un conjunto único de fondos, especializado en la historia intelectual del primer tercio del siglo XX español.

Hoy, la que fue y sigue siendo la casa de Dalí, Lorca y Buñuel, continúa dedicada a la creación. Al lugar donde Einstein expuso su teoría de la relatividad llegan todavía las últimas tendencias en física o en biología y, conservando su tradición innovadora, en la Residencia se oye y se crea lo más nuevo en música, en poesía... Un jardín en el centro de Madrid donde perviven las adelfas plantadas por Juan Ramón Jiménez, y donde, al mismo tiempo, se escuchan las jóvenes voces del porvenir de la cultura.

Residencia de Estudiantes




domingo, 8 de febrero de 2015

Tributo a Giner de los Ríos en el centenario de su muerte (1915-2015)

La pedagogía de la libertad
La modernización de España

«Transformad esas antiguas aulas; suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que aisla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos, por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección o a alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicios y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor a todos esos elementos clásicos por un círculo poco numeroso de escolares activos que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos, en suma, y cuya fantasía se ennoblece con la idea de una colaboración en la obra del maestro. 

Vedlos excitados por su propia espontánea iniciativa, por la conciencia de sí mismos, porque sienten ya que son algo en el mundo y que no es pecado tener individualidad y ser hombres. Hacedlos medir, pesar, descomponer, crear y disipar la materia en el laboratorio; discutir, como en Grecia, los problemas fundamentales del ser y destino de las cosas; sondear el dolor en la clínica, la nebulosa en el espacio, la producción en el suelo de la tierra, la belleza y la Historia en el museo; que descifren el jeroglífico, que reduzcan a sus tipos los organismos naturales, que interpreten los textos, que inventen, que descubran, que adivinen formas doquiera... Y entonces la cátedra es un taller y el maestro un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompas y en gallardas libreas.»

Discurso de inauguración del curso 1880-1881 de la ILE




Programa de la Institución Libre de Enseñanza

Los pedagogos de la ILE (Enrique Martínez-Salanova)


Nota sobre el centenario (Francisco Michavila)


El maestro de la educación interior (Francisco J. Laporta)


El valor de la regeneración educativa (Jaume Carbonell)


Giner o la buena educación (Gonzalo Capellán)


Giner: más que un maestro


Un pueblo adulto, dueño de sí mismo. Por eso entregó Giner en voz baja su alma entera. Y la expresión más cabal de esa entrega fue la Institución Libre de Enseñanza. Con ella se vino a saber entre nosotros que la implantación memorística de textos y letanías no era educar, sino a lo sumo instruir, y de mala manera. Que para aprender era necesario pensar ante las cosas mismas, activamente, tratando de descifrar su disposición y su razón de ser. Se supo también que la integridad moral no tenía nada que ver con reglamentos externos, y premios y castigos; era más bien una suerte de señorío sobre sí mismo que surgía de convicciones profundas.

sábado, 31 de enero de 2015

La piedra oscura, en el María Guerrero


Una habitación de un hospital militar cerca de Santander; dos hombres que no se conocen y que están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que quizá termine con la muerte de uno de ellos al amanecer. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes de la habitación: Federico. Queda tan sólo la custodia de unos documentos y manuscritos como último gesto de amor. Inspirada en la vida de Rafael Rodríguez Rapún (estudiante de Ingeniería de Minas, secretario de la Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas), La piedra oscura es una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y también sobre la necesidad de redención. Un texto en el que se aúnan tensión dramática y pulso poético para levantar interrogantes sobre la naturalización de nuestro pasado más reciente y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia.

"El desarrollo del diálogo entre los dos únicos personajes de la obra está orquestado con maestría, con una inmensa ternura contenida, y muy pocos podrán mantener los ojos secos hasta el final. […] Espero que La piedra oscura encuentre cuanto antes su lugar en los escenarios teatrales porque su mensaje es necesario en una España donde, vergonzosamente, todavía yacen en cunetas más de 100.000 víctimas del fascismo, entre ellos el desaparecido más célebre de todos, por la recuperación de cuyos restos hace votos el personaje de Rapún pocos minutos antes de desaparecer para siempre él mismo".

Ian Gibson


Encuentro con el enemigo (El País)

Cuaderno pedagógico CDN

El hombre que no desapareció tras Lorca (El Mundo)

El ojo crítico (RNE)

La luz de Federico


viernes, 9 de enero de 2015

Un abyecto Tenorio, el de Blanca Portillo

DON JUAN TENORIO, en el Teatro Pavón.
La imagen de Tenorio me acompaña desde hace años. Nunca he podido entender cómo un personaje así se ha convertido en un mito, en un icono abanderado de la libertad y la transgresión, la representación del seductor de mujeres como valor en sí mismo…
Hoy siento la necesidad de subir al escenario a este personaje, tantas veces representado y, creo, tan pocas veces entendido. Subirle al escenario y radiografiar sus comporta-mientos, sus acciones, sus palabras, para mostrar lo que siempre he sentido que existía tras ellas: un modelo de destrucción, de falta de empatía, de crueldad, de desprecio por la vida propia y ajena, de incapacidad para construir… Más allá de la época en que Zorrilla crea el personaje y más allá del tiempo en el que el autor coloca la acción de su obra, Tenorio es un ser humano que sigue latente en el inconsciente de esta sociedad, de la nuestra.
Tenorio no es un héroe. Es alguien que huye de su propio vacío, llevándose por delante todo aquello que se cruce en su camino. No es un luchador en busca de un mundo mejor, de un cambio en el sistema, no es un buscador de belleza. Tenorio es hoy el vivo retrato del desprecio por los demás.
Vivimos en un mundo en el que ese desprecio se hace cada día más patente. Sobrevaloramos a quienes destruyen, a quienes roban, matan, o violan las leyes… En nuestro país seguimos pensando, aunque en ocasiones lo ocultemos, que esas personas son admirables, son… “los listos” y los demás unos tontos que vivimos sujetos y amordazados en el redil.
Yo creo profundamente en el respeto por los demás. En valores morales y éticos que Tenorio destruye sistemáticamente. Creo que ya va siendo hora de que alguien llame a Tenorio por su nombre.
Blanca Portillo


Don Juan 2014

CNTC

Blanca Portillo revienta el mito de Don Juan

Blanca Portillo ajusta cuentas con Don Juan Tenorio

Llamar a Don Juan por su nombre: canalla


martes, 23 de diciembre de 2014

Progreso, talento y libertad para el nuevo año

Procura vivir en continuo vértigo pasional, dominado por una pasión cualquiera. Sólo los apasionados llevan a cabo obras verdaderamente duraderas y fecundas.

 Miguel de Unamuno.





Quien se para a llorar,
quien se lamenta
contra la piedra hostil
del desaliento,
quien se pone a otra cosa
que no sea el combate,
no será un vencedor,
será un vencido lento.

Miguel Hernández.



Uno de los medios más eficaces para que las cosas no cambien nunca por dentro es renovarlas -o removerlas- constantemente por fuera.

Antonio Machado

Desechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.

Federico García Lorca

viernes, 5 de diciembre de 2014

Paseo literario y representación de Luces de bohemia

En España el mérito no se premia. Se premia el robar y el ser sinvergüenza. En España se premia todo lo malo.

El jueves 18 de diciembre los alumnos de 2 º de Bachillerato realizarán el tradicional paseo literario de Luces de bohemia, emulando el dantesco periplo de Max Estrella con Latino de Hispalis. Y el miércoles 15 de enero asistirán a la puesta en escena de la obra en el teatro del Círculo de Bellas Artes, de Madrid.

Max: los ultraístas son unos farsantes. El esperpentismo lo ha inventado Goya. Los héroes clásicos han ido a pasearse al callejón del Gato.
Don Latino: ¡estás completamente curda!
Max: los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada.
Don Latino: ¡miau! ¡Te estás contagiando!
Max: España es una deformación grotesca de la civilización europea.
Don Latino: ¡pudiera! Yo me inhibo.
Max: las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas.

martes, 25 de noviembre de 2014

Los textos humanísticos



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             En España, por desgracia, la situación es inversa. El daño no está tanto en la política como en la sociedad misma, en el corazón y en la cabeza de casi todos los españoles. ¿Y en qué consiste esta enfermedad? Se oye hablar a menudo de la “inmoralidad pública”, y se entiende por ella la falta de justicia en los tribunales, la simonía en los empleos, el latrocinio en los negocios que dependen del Poder público. Prensa y Parlamento dirigen la atención de los ciudadanos hacia esos delitos como a la causa de nuestra progresiva descomposición. Yo no dudo que padezcamos una abundante dosis de “inmoralidad pública”; pero al mismo tiempo creo que un pueblo sin otra enfermedad más honda que ésa podría pervivir y aun engrosar. Nadie que haya deslizado la vista por la historia universal puede desconocer esto: si se quiere un ejemplo escandaloso y nada remoto, ahí está la historia de los Estados Unidos durante los últimos cincuenta años. A lo largo de ellos ha corrido por la vida norteamericana un Misisipi de “inmoralidad pública”. Sin embargo, la nación ha crecido gigantescamente, y las estrellas de la Unión son hoy una de las mayores constelaciones del firmamento internacional. Podrá irritar nuestra conciencia ética el hecho escandaloso de que esas formas de “inmoralidad” no aniquilen a un pueblo, antes bien, coincidan con su encumbramiento; pero mientras nos irritamos, la realidad sigue produciéndose según ella es y no según nosotros pensamos que debía ser.
            La enfermedad española es, por malaventura, más grave que la susodicha “inmoralidad pública”. Peor que tener una enfermedad es ser una enfermedad. Que una sociedad sea inmoral, tenga o contenga inmoralidad, es grave; pero que una sociedad no sea una sociedad, es mucho más grave. Pues bien: éste es nuestro caso. La sociedad española se está disociando desde hace largo tiempo porque tiene infeccionada la raíz misma de la actividad socializadora.
           El hecho primario social no es la mera reunión de unos cuantos hombres, sino la articulación que en ese ayuntamiento se produce inmediatamente. El hecho primario social es la organización en dirigidos y directores de un montón humano. Esto supone en unos cierta capacidad para dirigir; en otros, cierta facilidad íntima para dejarse dirigir. En suma: donde no hay una minoría que actúa sobre una masa colectiva, y una masa que sabe aceptar el influjo de una minoría, no hay sociedad, o se está muy cerca de que no la haya.


Ortega y Gasset: España invertebrada.

martes, 23 de septiembre de 2014

Atención: cambios en la prueba de Lengua de PAU

Se modifica para el curso 2014-2015 en Madrid la distribución temporal de las obras literarias que los alumnos han de leer e interpretar críticamente.

1. Obra de los siglos XVIII o XIX . 

2. Obra del siglo XX anterior a 1939.

3. Obra española posterior a 1939.

4. Obra hispanoamericana posterior a 1950.


Enlace a los modelos de PAU 2014-2015

Interpretaciones críticas de obras literarias

1. Comente los aspectos más relevantes de la obra del siglo XVIII o XIX que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (El sí de las niñas, de Moratín; y Doña Perfecta, de Galdós).
2. Comente los aspectos más relevantes de la obra del siglo XX anterior a 1939 que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (La casa de Bernarda Alba, de Lorca; y Luces de Bohemia, de Valle-Inclán).
3. Comente los aspectos más relevantes de la obra española posterior a 1939 que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (Tres sombreros de copa, de Mihura; y El camino, de Delibes).
4. Comente los aspectos más relevantes de la obra hispanoamericana posterior a 1950 que haya leído en relación con su contexto histórico y literario. (Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez).

lunes, 22 de septiembre de 2014

Pautas para la interpretación crítica

Consejos para la realización de la interpretación crítica de la obra literaria en 2 º de Bachillerato

Éste es un texto expositivo argumentativo en el que el alumno ha de explicar y valorar los aspectos más importantes y llamativos de la obra literaria que ha leído y analizado. La coherencia, cohesión y adecuación cobran un papel fundamental en este escrito. La disposición del texto es libre, siempre y cuando se atienda a los siguientes ámbitos de estudio:



1.       Presentación: se realiza una breve introducción en la que se recoja el género literario, la forma expresiva, la autoría, la composición y publicación…. Asimismo, se contextualiza en su marco histórico y literario, con los rasgos más relevantes.

2.       Análisis temático: se aborda el tema principal y los secundarios y se comenta el contenido, la acción principal…

3.       Caracterización de los personajes: se realiza un análisis de los rasgos, su simbología, la relación entre ellos y su papel en la obra. Este punto se puede afrontar junto al estudio de los temas.

4.       Análisis formal y estilístico: en función de la tipología textual, se atenderá a la estructura (externa e interna), el punto de vista en la narración, los actos en el drama, la métrica en poesía… De igual modo, hemos de aludir al tiempo y el espacio de la acción, al estilo y al lenguaje.

5.       Valoración: es el ámbito más importante y subjetivo del texto. Se reflexionará especialmente sobre la intencionalidad del autor al componer la obra, en relación con el marco cultural y literario en el que se encuadra, la vida del autor o cualesquiera de los aspectos que el alumno estime convenientes y sean hábilmente justificados.

domingo, 21 de septiembre de 2014

El rostro de las letras

La exposición El rostro de las letras, comisariada por el académico de Bellas Artes Publio López Modéjar e incluida en la programación del III Centenario de la Real Academia Española, podrá visitarse del 24 de septiembre de 2014 al 11 de enero de 2015 en Madrid. Estará instalada en la Sala Alcalá 31, dependiente de la Dirección General de Bellas Artes, del Libro y de Archivos de la Comunidad de Madrid, organizadora de la muestra junto con Acción Cultural Española (AC/E) y la RAE.
La exposición, que tras su presentación en la capital de España podrá contemplarse en otras ciudades, es el resultado de más de veinte años de búsqueda de imágenes por archivos públicos y privados, españoles y extranjeros, y constituye un ambicioso estudio del retrato fotográfico español, desde los días del daguerrotipo y el calotipo, hasta la primera mitad del siglo XX. Partiendo de la proximidad entre el lenguaje fotográfico y la literatura, el propósito de esta iniciativa es recrear un reconocible rostro de las letras españolas, a partir del trabajo de diferentes fotógrafos.
Se mostrarán retratos realizados en gran formato por la primera generación de retratistas españoles y las imágenes de los literatos a través de postales, fototipias y tirajes en huecograbado.
También estarán reflejados los trabajos de los pioneros del reporterismo gráfico, que publicaban sus obras, en forma de grabados, en revistas como La Ilustración Española y Americana, La Ilustración Catalana, La Ilustración Gallega y Asturiana y La Ilustración Artística.
No faltará una mirada a las grandes publicaciones del siglo XX, desde Blanco y NegroNuevo Mundo, Mundo GráficoLa Esfera, La Unión Ilustrada, hasta Estampa, Ahora, Crónica Cataluña Gráfica, revistas que nos permitirán acercarnos a los ambientes familiares de los literatos españoles, a través de sus lugares de trabajo, ámbitos académicos, redacciones, ateneos y... cafés, frecuentados entonces por intelectuales, políticos y escritores.


sábado, 6 de septiembre de 2014

Bienvenidos al curso 2014-2015


Esto de saber leer es acaso lo fundamental en la enseñanza de la lengua y la literatura. Leer debe ser decir y no recitar o rezar. Ni declamar. Leer lengua hablada, lengua dicha, mas no redicha.

               Miguel de Unamuno